Desde que Harry Potter se puso por primera vez el Sombrero Seleccionador en la mágica serie mundial de JK Rowling , millones de fanáticos se han preguntado a cuál de las cuatro Casas se les asignaría la primera noche en Hogwarts: Gryffindor, Ravenclaw, Hufflepuff o Slytherin.
A lo largo de todos estos años se han hecho miles de tests para saber de que casa eres, bien, nosotros nos hemos guiado por varias cosas para hacer nuestra particular selección de casa.
En primer lugar hemos tomado por referencia a Pottermore, en segunda lugar hemos tomado por referencia los libros y en tercer lugar hemos tomado por referencias las características de cada casa, te recomendamos que contestes completamente sincero, y también que te tomes el tiempo necesario, en muchas vas a tener que pensar profundamente.

Selección de tu casa.

Si estás preparado o preparada para saber cual es tu casa, adelante. 

Canción del sombrero seleccionador 1998

«Cuando Hogwarts comenzaba su andadura
y yo no tenía ni una sola arruga,
los fundadores del colegio creían
que jamás se separarían.
Todos tenían el mismo objetivo,
un solo deseo compartían:
crear el mejor colegio mágico del mundo
y transmitir su saber a sus alumnos.
«¡Juntos lo levantaremos y allí enseñaremos!»,
decidieron los cuatro amigos
sin pensar que su unión pudiera fracasar.
Porque ¿dónde podía encontrarse
a dos amigos como Slytherin y Gryffindor?
Sólo otra pareja, Hufflepuff y Ravenclaw,
a ellos podía compararse.
¿Cómo fue que todo acabó mal?
¿Cómo pudieron arruinarse
tan buenas amistades?
Veréis, yo estaba allí y puedo contaros
toda la triste y lamentable historia.
Dijo Slytherin: «Sólo enseñaremos a aquellos
que tengan pura ascendencia.»
Dijo Ravenclaw: «Sólo enseñaremos a aquellos
de probada inteligencia.»
Dijo Gryffindor: «Sólo enseñaremos a aquellos
que hayan logrado hazañas.»
Dijo Hufflepuff: «Yo les enseñaré a todos,
y trataré a todos por igual.»
Cada uno de los cuatro fundadores
acogía en su casa a los que quería.
Slytherin solo aceptaba
a los magos de sangre limpia
y gran astucia, como él,
mientras que Ravenclaw sólo enseñaba
a los de mente muy despierta. Los más valientes y audaces
tenían como maestro al temerario Gryffindor.
La buena de Hufflepuff se quedó con el resto
y todo su saber les transmitía.
De este modo las casas y sus fundadores
mantuvieron su firme y sincera amistad.
Y Hogwarts funcionó en armonía
durante largos años de felicidad,
hasta que surgió entre nosotros la discordia,
que de nuestros miedos y errores se nutría.
Las casas, que, como cuatro pilares,
había sostenido nuestra escuela
se pelearon entre ellas
y, divididas, todas querían dominar.
Entonces parecía que el colegio
mucho no podía aguantar,
pues siempre había duelos
y peleas entre amigos.
Hasta que por fin una mañana
el viejo Slytherin partió,
y aunque las peleas cesaron,
el colegio muy triste se quedó.
Y nunca desde que los cuatro fundadores
quedaron reducidos a tres
volvieron a estar unidas las casas
como pensaban estarlo siempre.
Y todos los años el Sombrero Seleccionador se presenta,
y todos sabéis para qué:
yo os pongo a cada uno en una casa
porque esa es mi misión,
pero este año iré más lejos,
escuchad atentamente mi canción:
aunque estoy condenado a separaros
creo que con eso cometemos un error.
Aunque debo cumplir mi deber
y cada año tengo que dividiros,
sigo pensando que así no lograremos
eliminar el miedo que tenemos.
Yo conozco los peligros, leo las señales,
las lecciones que la historia nos enseña,
y os digo que nuestro Hogwarts está amenazado
por malignas fuerzas externas,
y que si unidos no permanecemos
por dentro nos desmoronaremos.
Ya os lo he dicho, ya estáis prevenidos.
Que comience la Selección.»