Harry Potter y la Cámara Secreta nos presentó a Gilderoy Lockhart (Kenneth Branagh), un autor muy famoso en el mundo mágico que llegó a ser profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts.
Sin embargo, bajo esa fachada de escritor valiente y encantador, se escondía una verdad mucho menos glamurosa. Después de los eventos de «La Cámara Secreta», la vida de Lockhart cambió drásticamente y no precisamente para bien.
Dirigida por Chris Columbus, La Cámara Secreta sigue a Harry, Ron y Hermione durante su segundo año en Hogwarts. Esta vez, además de enfrentarse al Heredero de Slytherin y a la Cámara de los Secretos, también tuvieron que lidiar con el profesor más inepto que hayan conocido.
A lo largo de la película, el Trío Dorado descubre que Gilderoy Lockhart es un completo fraude, y su desenlace es tan vergonzoso como inevitable.
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Gilderoy Lockhart: El gran fraude revelado
Gilderoy Lockhart era un mago mestizo y antiguo alumno de Ravenclaw, conocido por sus múltiples libros donde narraba encuentros heroicos con criaturas oscuras.

Estos relatos le ganaron una gran fama y lo convirtieron en el nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras en Hogwarts. Pero pronto quedó claro que, aparte de presumir y firmar autógrafos, no tenía ninguna habilidad para la enseñanza ni, de hecho, para la magia práctica.
Cuando Ginny Weasley fue capturada y llevada a la Cámara de los Secretos, Lockhart aseguró que sabía cómo encontrarla y rescatarla. Desesperados por deshacerse de él, los profesores de Hogwarts lo enviaron directo a la Cámara. En lugar de actuar como el héroe que pretendía ser, intentó huir cobardemente.
Sin embargo, fue detenido por Harry y Ron, quienes lo obligaron a cumplir su promesa. Fue entonces cuando Lockhart confesó que todo lo que había escrito era una mentira. Usaba hechizos desmemorizantes para robar las hazañas de otros magos y borrar sus recuerdos, adjudicándose el mérito de sus actos.
Intentando salvarse, Lockhart tomó la varita rota de Ron y trató de borrar la memoria de los chicos. Pero el hechizo le salió mal y perdió todos sus recuerdos, convirtiéndose en víctima de su propio truco.
La caída de Gilderoy Lockhart: De héroe a paciente en San Mungo

Después del desastroso incidente en la Cámara de los Secretos, Lockhart fue enviado al Hospital San Mungo para Enfermedades y Heridas Mágicas, donde quedó ingresado en el Pabellón Janus Thickey.
Este pabellón está reservado para los casos de daños permanentes causados por la magia, y Lockhart, sin memoria de quién era ni de sus crímenes, nunca se recuperó por completo.
A pesar de que sus mentiras fueron expuestas, Dumbledore decidió no divulgar el fraude públicamente. Consideró que la pérdida de memoria era castigo suficiente, y el mundo mágico no necesitaba conocer los detalles. Lockhart, incapaz de recordar su vida anterior, siguió escribiendo con la ayuda de los sanadores y llegó a publicar el libro ¿Quién soy yo?, en el que reflexionaba sobre su identidad perdida.
Aunque aún recibía cartas de algunos admiradores fieles, como Gladys Gudgeon, Lockhart fue prácticamente olvidado por el mundo mágico. De héroe a un hombre que no podía recordar su propio nombre, su caída fue tan irónica como trágica.
La última aparición de Lockhart en la saga

Aunque Gilderoy Lockhart fue brevemente mencionado en los libros posteriores de Harry Potter, nunca volvió a aparecer en las películas después de La Cámara Secreta. Sin embargo, los fans más atentos pudieron verlo una última vez en una escena post-créditos.
Tras los créditos de La Cámara Secreta, una breve secuencia mostraba el libro de Lockhart, ¿Quién soy yo?, en la vitrina de Flourish & Blotts, en el Callejón Diagon. Esta pequeña aparición fue un guiño final al profesor más engreído y desastroso que Hogwarts jamás vio.
Lockhart no fue un personaje que los seguidores de Harry Potter quisieran ver de nuevo, y su última aparición sirvió como un recordatorio de lo efímera que puede ser la fama cuando está construida sobre mentiras.
