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Maldición Cruciatus

El maleficio torturador, también conocido como Crucio, Cruciatus o la maldición Cruciatus, es uno de los encantamientos más efectivos y horribles del mundo mágico.

Siendo un hechizo de las artes oscuras y uno de los 3 hechizos imperdonables prohibidos por el Ministerio de Magia, hacer uso de este hechizo puede enviarte directo a Azkaban, la cárcel de máxima seguridad custodiada por dementores, con condena de por vida.

Cuando se usa correctamente, puede generar un dolor tan intenso como mil cuchillas cortando la carne y una agonía insoportable a la víctima.

Este hechizo no daña externamente a la persona, existe la posibilidad de que active los receptores del dolor en todo el cuerpo, haciendo que se retuerza por tal tortura.

Los aurores Frank y Alice Longbottom fueron torturados bajo los efectos de este hechizo y murieron a causa de él en manos de Bellatrix Lestrange, Rodolphus, Rabastan Lestrange y Barty Crouch Jr. mortífagos reconocidos que vilmente cometieron este hecho.

Los torturaron con el maleficio Cruciatus con el fin de extraerles información sobre la ubicación de Voldemort.

La cantidad de veces que fue utilizado consecutiva y largamente sobre ambos aurores ocasionó demencia en la pareja, los cuatro mortífagos fueron capturados y juzgados por el Consejo de la Ley Mágica, obteniendo una sentencia en Azkaban. Es considerado el hecho más cruel y atroz del mundo mágico moderno.

Historia de la maldición Cruciatus

El maleficio Crucio se originó en la Edad Media por brujas y magos tenebrosos con el fin de torturar y hacer sufrir a sus víctimas, también se tiene conocimiento según cuenta Barty Crouch Jr. que fue muy popular en una época para ser utilizada en duelos, causando una muerte lenta y agónica a sus adversarios.

Cuando el Consejo de Magos fue restituido y reemplazado en el Ministerio de Magia, fueron puestas prohibiciones más rudas contra tipos de magia en particular, entre ellos el maleficio Cruciatus.

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Fue considerado un hechizo de magia oscura y clasificado por el Ministerio como un hechizo imperdonable, junto con la maldición Imperius y Avada Kedavra, la maldición asesina, pero siendo Crucio el más cruel entre todos.

Consecuencias de utilizar esta maldición

El uso de estos hechizos era una razón suficiente para ser enviado a Azkaban y no salir de allí jamás, la única posibilidad de evitarlo es que hubiese suficiente evidencia para demostrar de que el ejecutor estuviese bajo los efectos del hechizo Imperius o se encontrara en un aprieto de vida o muerte, siendo aún motivos expiables.

En el pasado, muchos Guardianes Secretos (Personas que bajo el hechizo Fidelio guardaban secretos en lo más profundo de su alma y volviendo invisible lo que ocultaban).

Fueron torturados bajo los maleficios Imperius y Cruciatus con la finalidad de obtener la información que ocultaban, pero sin éxito, ya que la información debe ser revelada por cuenta propia del Guardián y no por obligación.

En el período de la Primera Guerra Mágica, Barty Crouch Sr. permitió el uso de las maldiciones imperdonables para que los aurores pudiesen combatir “fuego con fuego” a los mortífagos y obtener la victoria en la guerra. Una vez que todo finalizó, este decreto fue cancelado y volviendo a ser penitenciado.

Alastor Moody en clase

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Conociendo la prohibición del hechizo Crucio, Barty Crouch Jr. disfrazado de Alastor Moody mediante una poción multijugos, en el año 1994-1995 enseñó a los alumnos de cuarto año las tres maldiciones imperdonables usando a arañas como víctimas.

Estos hechizos están prohibidos usarlos en seres humanos, pero como fueron realizadas con arañas los cargos no pasaron a mayores y se encontraba dentro de lo permitido.

Aunque, fue reprochable el hecho de que se los enseñara a jóvenes que aún no debían tener la noción ni el conocimiento sobre estos, todos rodando la edad de 14-15 años.

Cuando la mortífaga Bellatrix Lestrange asesina a Sirius Black, el padrino de Harry Potter, éste en un arrebato de furia arrojó la maldición Cruciatus sobre ella, no obstante, no tuvo éxito en su realización, puesto que no sentía deseos de asesinar por voluntad y solo lo hacía por justicia, por lo que no pudo hacerle ningún daño a Bellatrix.

Durante la Segunda Guerra Mágica, Hermione Granger luego de ser llevada a la Mansión Malfoy fue torturada por este maleficio por Bellatrix Lestrange para sacarle información de sus planes.

Momentos después, Harry Potter la utiliza también sobre uno de los hermanos, Amycus Carrow, quienes usaban este hechizo para castigar a los estudiantes de Hogwarts sin consecuencias algunas.

Apariencia y efectos.

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El sufrimiento ocasionado por el maleficio torturador es tan doloroso e insoportable que quienes han sido víctimas ruegan quedar inconscientes o morir para poder escapar de dicha tortura, es descrito como “mil cuchillos ardientes penetrando la piel”.

Este dolor puede dejar daños psicológicos permanentes si es utilizado consecutivamente como pasó con la pareja de aurores Longbottom, que tuvieron que pasar toda su vida en el Hospital de Enfermedades y Heridas Mágicas San Mungo por demencia ocasionada por la maldición.

Este hechizo puede ser utilizado con medios de torturas, sin embargo, aunque puedes usar este hechizo contra Guardianes Secretos, no es posible que estos revelen la información que ocultan, pues deben hacerlo por voluntad propia y no bajo obligación, solo podría infligirles daño.

Realización de la maldición Cruciatus

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Para poder realizar la maldición Cruciatus es necesario que sientas un deseo sincero y tener la voluntad de querer causar dolor a la víctima, no es suficiente cono solo decir las palabras.

También debe tener un sentimiento de sadismo y carecer de resentimiento para poder utilizarlo, por ello Bellatrix puede ejecutarlo con tanta facilidad y es uno de sus hechizos preferidos, pues tiene un gran afín con el sadismo y el hacer sufrir a sus adversarios.

Por otra parte, Harry carece de ese sentido, cuando intentó utilizarlo contra Bellatrix en un sentido de ira justiciera, no logró hacerle el daño suficiente como para lastimarla, ella dijo “Debes desearlo, Potter, debes desear poder herirme, disfrutar al hacerlo, solo la furia no podrá lastimarme por mucho tiempo, te demostraré como se hace, ¡Crucio!”.

Defensa

No existe tal hechizo que pueda defender del maleficio torturador una vez que el objetivo ha sido alcanzado, sin embargo, puedes esquivarla moviéndote o detrás de un objeto físico, o un mago con gran poder y resistencia puede soportar el hechizo hasta que este se acabe.